jueves, 15 de marzo de 2012

Madrid 4-1 CSKA Moscú (total 5-2)

Llegó el día en el que el Real Madrid se juegue su tercer título de la temporada. Ya dejó atrás la Supercopa y la Copa del Rey y, con la Liga en juego aún, empieza lo serio de verdad en la Liga de Campeones. El mayor sueño del madridismo y el reto más grande de cuantos tiene este Real Madrid. Hasta el momento la fase de grupos europea fue coser y cantar. Y en el partido de ida, los pupilos de José Mourinho consiguieron salvar la trampa de Moscú. Pero será este miércoles cuando de verdad tenga que dar el do de pecho y corroborar las magníficas sensaciones que viene dejando este curso.
El partido de ida dejó una sensación más que agridulce. Por un lado, antes del partido, se temía que la climatología y el césped artificial pudieran llevar al Real Madrid a una encerrona. 

Durante el transcurso del mismo, se pudo comprobar cómo, aunque el equipo blanco no terminó nunca de adaptarse a las condiciones, al menos no sufría en absoluto y parecía capaz de llevarse una victoria fácil de vuelta a España con el gol de Ronaldo. Sin embargo, el gol de Wernbloom en las postrimerías del encuentro dejó al cuadro blanco la miel sobre los labios, que no sobre las hojuelas, como tenía pinta de acabar. Y por supuesto, la eliminatoria más que abierta. 

Es por ello que este partido de vuelta le plantea al Real Madrid toda la tensión posible. Y es que si bien su concurso en la Liga es de ensueño, con diez puntos de ventaja respecto al Barcelona, caer en octavos ante el CSKA apenas siete días después de que el mismo cuadro blaugrana golease al Bayer Leverkusen (7-1) sería un golpe de los más bajos que podrían recibir Mourinho y sus hombres. 
Dicho esto, a priori la balanza parece claramente desnivelada a favor del Real Madrid. Por historia y por presente. En el partido de ida, el mayor peligro del CSKA llegaría a través de Honda y de las jugadas a balón parado. Y si bien el cuadro merengue tiene un serio problema defendiendo las jugadas de estrategia (el 50% de los goles encajados en 2012 llegaron así), no parece suficiente como para detener al mejor Real Madrid de las últimas décadas.

Y más cuando Mourinho podrá contar con todos sus hombres, y casi todos a un nivel excepcional. Sólo faltarán Coentrao y Di María por lesión. Pero por el contrario, sí podrán estar Higuaín y Benzema toda vez que el francés está plenamente recuperado de la rotura que sufrió en Moscú. Los focos estarán así puestos de nuevo en quién será el elegido por Mourinho en la línea de vanguardia. Si priorizará el buen hacer del Pipita en estos últimos dos choques ligueros, o si se guiará por la trayectoria del francés en el resto del curso, aunque pueda estar más bajo de forma. Benzema ha sido sin duda el niño de sus ojos durante toda la temporada, pero quién sabe si este tiempo de baja unido a los rumores de descontento del argentino no le harán cambiar de decisión circunstancialmente. 

Quién sí estará seguro será Xabi Alonso, pese a que está apercibido de sanción si ve una tarjeta amarilla más. Y otra de las grandes dudas residirá en el acompañante de Ozil en la medular. En el Luzhniki en la ida fue Callejón, que no ha entrado siquiera en la convocatoria, aunque lo habitual sin el Fideo es que sea Kaká. Y en rueda de prensa, Mourinho dijo incluso que jugaría con tres delanteros. Sea como fuere, y juegue quien juegue de inicio, no ha lugar a otra cosa en el Real Madrid que no sea el pase a los cuartos de final. Hace años quizá hubiera dudas de lo que pudiera suceder, pero esta vez no hay hueco para los fantasmas. No con este Madrid.

No hay comentarios:

Publicar un comentario