Como de costumbre, los blaugrana manejaron por completo el balón en los primeros compases del encuentro. Ante unos Leones debilitados por la decisión de Bielsa de preservar a sus mejores jugadores -Llorente, Muniain, Amorebieta, Ander- para el partido de vuelta de la Europa League, los dirigidos por Pep Guardiola llegaban con poca resistencia hasta tres cuartos de cancha, pero carecían de claridad para generar ocasiones claras.
Un gol anulado, al minuto 7, por claro fuera de juego de Thiago, fue de lo poco que hizo emocionar al público durante esos primeros compases, los locales gozaron también de una doble ocasión al minuto 4, y cuando el partido promediaba un cuarto de su duración, Iraizoz se convirtió en héroe al frustrar una picardía de Messi, que se adelantó en un tiro de castigo y obligó al meta vasco a realizar una extraordinaria atajada.
A los culés, sin embargo, no parecía correrles prisa. De hecho, incluso dejaron que el Athletic robara la posesión en varios lapsos del encuentro -al final, el visitante alcanzó un 44%, la cifra más alta de un equipo en el Camp Nou no llamado FC Barcelona- pero quedaba la impresión de que, en el momento que se decidieran, lograrían desbalancear el tanteador a su favor.
Eso sucedió cerca del final de la primera mitad, cuando una combinación vertical entre Alexis, Messi e Iniesta terminó con este último en la cara de Iraizoz. El disparo, perfecto, sacudió la red del marco bilbaíno, y desde entonces la suerte del partido estuvo echada.
Era sólo cuestión de tiempo para que los blaugrana certificaran la victoria y se mantuvieran en la lucha por el título. El segundo tanto llegó de los pies del de siempre, aunque en la situación que normalmente lo pone más incómodo. Una falta discutible de Javi Martínez a Tello fue señalada como penal y el 10 se puso la pelota en el manchón que tantas veces lo ha visto fracasar en tiempos recientes. No fue así esta vez, sin embargo, y Leo marcó su gol 36 en la temporada, con el que se mantiene a la caza de los 37 de Cristiano, en su lucha personal por el Pichichi.
Como suele hacerlo a últimas fechas, Guardiola decidió que ya no quería hacer más goles y puso a Pedro, que se tropezó más de una vez con el balón cuando podía ser más peligroso. Bielsa, por su parte, nunca traicionó su espíritu y mandó delantero tras delantero a la cancha, sin demasiado éxito. La suerte estaba echada, y ambos pueden ahora enfocarse en sus particulares intereses. Unos en mantener la supremacía europea y local, y los otros en hacer historia ganando la Europa League, torneo que merecen más que ninguno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario